jueves, 11 de octubre de 2007

Ludicroso, tan outragoso como hurtfuloso



Para el hombre, las cosas no existen sin el lenguaje. Sin el lenguaje no ha nacido Kate, no se doctora Gerry, ni siquiera Madeleine ha desaparecido. Nombrar las cosas hace que existan. Los McCann y sus voceros son expertos en crear mundos, en borrar evidencias con palabras.

Existe una verdad formal y la verdad, en los procesos judiciales ambas deben caminar parejas. En un juicio, a las declaraciones al sol, a los testimonials de marketing, a los líderes de opinión se los lleva el viento. Los hechos hablan pero se amortiguan en la opinión pública, el escándalo público que provoca el cuarto poder es más un camino rumoroso hacia el silencio, tan cercano al político que paga sus insercciones en campaña y al que no hay que contrariar demasiado, incluso si está en la oposición, pues algún día gobernará.

Nuestra vida es la pantalla de un cine iluminado por la imagen de la palabra.

Pero los jueces sÍ tienen en cuenta el escándalo público en sus sentencias.

"Kate y Gerry McCann no tienen nada que ocultar, dijo hoy a la cadena GMTV su portavoz Clarence Mitchell". Cierto, se les ve todo el plumero. “Son personas normales y son tan emocionales como cualquier otra. Muchas cosas tienen lugar en el ámbito privado”. ¿Ya te las han contado?

Los abogados son expertos en verdades formales; los sociópatas, también.
El discurso va a ser todavía mucho más divertido. Gracias JP por "outragoso como hurtfuloso", ludicroso en el título del post ya no tiene mérito.

Imagen: Clarence Mitchell en su primera puesta en escena, nada está dejado al azar, la puerta de un maletero de un coche aparece en foto oficial o de protocolo. Al igual que el Sir Richard Branson, o el cura anglicano, Clarence, salido del equipo del primer ministro Gordon Brown (compañero de John McCann, hermano de Gerry) sin corbata, como un laborista, con camisa del color de la rebeca de Kate para significar que está con ella, es el poder, es su discurso en crisis.