viernes, 12 de octubre de 2007

La Sagrada Familia


ACCIDENTES Y MENTIRAS

No entraré en lo ludicroso. Nada tan ultrajante como hiriente para un hombre (tan outragoso como hurtfuloso) ser no ya padre probeta de Madeleine, sino putativo, San José McCann.

Si no es cierto, que nos demanden, comenta el 24 Horas.

Estableciendo "una mentira" más allá de los quirófanos, Kate, arquetipo de una nueva mujer, no es que cayendo en la tentación haya tenido "un accidente" físico, sino que, para quedarse embarazada de Maddie tuvo que poner su empeño deliberadamente, "con premeditación", para que no fueran los espermatozoides de Gerry.

Kate busca la perfección y Gerry no es el padre perfecto de su hija. "Magdalena" -será nombre que lleve la hija por el pecado de su madre- no es tampoco la hija perfecta para Kate, la varita mágica de un accidente y una mentira. "Kate cree en mi al 100% y yo al 100% en ella".

Gerry ha creido a Kate, también, el 3 de Octubre. El Gobierno británico creyó al 100% a los McCann. En España, sabemos que defender las mentiras sobre la autoría de un delito ante el electorado cuesta las elecciones. Las instrucciones a la prensa, incluso cuando ya pocos británicos creen ciegamente en la familia McCann, será seguir, como han hecho con líderes de opinión e imagen, defendiéndola en los medios.

Lástima que los políticos no sean tan inteligentes como los cristianos para entonar un oportuno "mea culpa". Que Kate sea procesada significará mostrar a la luz pública cuánto un Gobierno puede llegar a hacer con la verdad, por la mentira. Pero el que lo sea en Portugal demostrará la existencia de la Justicia universal: ¿todavía creo al 100% en ella?

Hay un punto de no retorno, ¿verdad Branson?, a partir del cuál abortar una operación de viaje al espacio infinito ya no es posible. ¿Se conocerá la verdad después de las elecciones británicas?

Para que no digan: la destitución de Amaral o la lucha contra la pedofilia. El Gobierno portugués no ha dejado una piedra sin remover: dejando hueco de argumentos, de verdad, todo el contenido oficioso puesto en los medios por el oficial Gobierno inglés. Algunos medios portugueses dan noticias (según Karl Bühler, Función representativa), la mayoría de los británicos crean opinión (Función conativa). Tal vez la menos usada función del lenguaje sea la de informar, como suponía Jacokbson. Es un momento para que el Sur aproveche su secular complejo para ser ético, para ser cierto; y que más que independencia -como tantas plazas levantadas en colonias, que inconscientemente forman parte de la Common Wealth de los imperialismos-, use el término Libertad.